Análisis del equipo de PIA Global Asia Central-Pacífico Eurasia

Cumbre del Consejo Económico Euroasiático y el auge de la asociación estratégica con Irán

Escrito Por Tadeo Casteglione

Por Tadeo Casteglione* El Consejo Económico Supremo de la Unión Económica Euroasiática (UEE) se reunió recientemente en las afueras de San Petersburgo.

En un encuentro marcado tanto por tensiones internas entre algunos de sus miembros como por la búsqueda de fortalecer alianzas estratégicas con actores clave en el escenario internacional, especialmente Irán.

Al mismo tiempo, los preparativos para la firma de un acuerdo estratégico entre Moscú y Teherán el próximo 17 de enero consolidan una cooperación que plantea importantes implicaciones regionales y globales.

Tensiones internas en la UEE

La reunión, encabezada por el presidente ruso Vladimir Putin y con la participación del mandatario bielorruso Alexandr Lukashenko, evidenció las fisuras existentes dentro del bloque euroasiático, particularmente entre Armenia y Bielorrusia.

Nikol Pashinián, primer ministro armenio que ha demostrado su clara apuesta hacia occidente y ha sostenido su rol de division y provocacion en la UEE, participó por videoconferencia alegando motivos de salud, aunque su ausencia física fue percibida como un acto de protesta debido al respaldo abierto de Lukashenko a Azerbaiyán durante la guerra de Nagorno Karabaj.

Lukashenko, quien asumirá la presidencia rotativa de la UEE en 2025, propuso celebrar la próxima cumbre en Minsk, manteniendo la tradición de alternar las sedes de las reuniones entre Rusia y el país que ostenta la presidencia. Sin embargo, Pashinián dejó en claro que no participará presencialmente en ninguna cumbre celebrada en territorio bielorruso mientras Lukashenko permanezca en el poder.

El papel de Irán en la estrategia euroasiática

En paralelo, el Consejo Económico Euroasiático reafirmó su interés en fortalecer la cooperación con los países observadores, siendo Irán uno de los actores más destacados en esta dinámica.

El desarrollo de relaciones económicas y políticas con Teherán se ha intensificado en los últimos años, particularmente desde el inicio de la Operación Militar Especial en Ucrania. Las sanciones occidentales impuestas tanto a Rusia como a Irán han impulsado a ambos países a buscar nuevas vías de colaboración.

Irán ocupa un lugar central en la estrategia euroasiática debido a su posición geográfica privilegiada, conectando Asia Occidental, Asia Central y el Sur de Asia. Esta ubicación le permite ser un corredor natural para el comercio y la integración regional.

Pese a esto, su desarrollo económico y su desarrollo como potencia emergente siguen estando profundamente ligados a las negociaciones con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

El diálogo entre Irán y la AIEA es fundamental para reducir las tensiones internacionales, levantar sanciones y permitir que Teherán desarrolle todo su potencial económico.

A pesar de los avances alcanzados en las negociaciones, especialmente tras el acuerdo para limitar el enriquecimiento de uranio al 60%, el enfoque destructivo de las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y Francia, ha dificultado la implementación efectiva de estos compromisos.

Una estabilización exitosa en este ámbito permitiría a Irán no solo potenciar su economía, sino también afianzarse como un actor clave dentro del Sur Global. El país persa tiene la capacidad de desempeñar un papel determinante en los corredores de comercio euroasiáticos y en la creación de un sistema multipolar más equilibrado.

Foto Anatoliy Medved

El acuerdo estratégico Rusia-Irán: Una alianza clave

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, viajará a Moscú el 17 de enero para firmar un histórico acuerdo de asociación estratégica con Rusia. Este pacto, que ha estado en proceso de redacción desde octubre, representa un punto de inflexión en la relación bilateral, alineando aún más a ambos países frente a las políticas occidentales.

La alianza entre Moscú y Teherán no surge en un vacío. Se produce tras la reciente firma de un acuerdo estratégico entre Rusia y Corea del Norte, que incluye cláusulas de defensa mutua y una creciente cooperación militar. Estos movimientos sugieren la formación de un bloque alternativo al orden internacional liderado por Occidente.

Rusia e Irán, los dos países más sancionados del mundo, han demostrado una notable resiliencia frente a las medidas coercitivas impuestas por Occidente. Lejos de debilitarse, han logrado fortalecer sus economías, diversificar sus relaciones internacionales y consolidar su papel en el escenario global.

Esta resistencia no solo es económica, sino también cultural y civilizatoria, ya que ambos países representan modelos alternativos al liberalismo occidental.

El próximo acuerdo estratégico entre Moscú y Teherán no solo fortalecerá sus lazos económicos, sino que también tendrá un fuerte componente en materia de defensa y seguridad. Ambos países comparten una visión común sobre la necesidad de desafiar la hegemonía occidental y defender su soberanía frente a las injerencias externas.

La cooperación militar, que ya ha sido evidente en Siria, se profundizará con este nuevo pacto, consolidando un frente común en áreas clave como el Cáucaso y Asia Occidental.

Además, la alianza estratégica entre Rusia e Irán no se limita a lo militar. En el ámbito energético, Irán se ha convertido en un socio crucial para Rusia, especialmente tras el impacto de las sanciones occidentales sobre las exportaciones de hidrocarburos rusos. Los acuerdos en materia de petróleo, gas y transporte marítimo refuerzan una red de cooperación que abarca desde el Mar Caspio hasta el Golfo Pérsico.

A nivel cultural y civilizatorio, tanto Rusia como Irán comparten una fuerte identidad nacional basada en su rica historia y tradiciones. Este vínculo cultural sirve como un pegamento adicional que refuerza su asociación estratégica, alejándola de ser simplemente un acuerdo pragmático y otorgándole un carácter más profundo y duradero.

El fortalecimiento de esta alianza no solo tiene implicaciones regionales, sino globales. En un mundo que trata de deshacerse del lastre del modelo atlantista anglosajón, Rusia e Irán emergen como pilares fundamentales de un nuevo orden que desafía el dominio occidental. Sin embargo, este proceso requiere una mayor profundización de sus lazos económicos, políticos y militares para consolidar su impacto a largo plazo.

Foto: IRNA Agency

El impacto regional y las líneas rojas

El acercamiento entre Rusia e Irán plantea importantes líneas rojas en el tablero geopolítico. La firma del acuerdo estratégico tan solo tres días antes de la investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos añade un componente de incertidumbre al escenario global.

Trump ha sido crítico con Irán en el pasado e incluso no ha descartado que Estados Unidos bajo su nueva administración entre en guerra directa con Irán, pero también ha mostrado una disposición a reducir las tensiones con Rusia.

Por otro lado, este acuerdo podría redefinir las dinámicas de poder en Asia Occidental, donde Rusia e Irán ya han trabajado conjuntamente en muchos escenarios por lo cual ahora, ambos países podrían ampliar su cooperación en otros escenarios estratégicos, como el Cáucaso y Asia Central.

Mientras tanto Unión Económica Euroasiática enfrenta un desafío dual: resolver las tensiones internas entre sus miembros y, al mismo tiempo, consolidar su posición como un bloque económico y político influyente en Eurasia. La integración con Irán no solo representa una oportunidad económica, sino también un movimiento estratégico que fortalece la posición del bloque frente a las sanciones y presiones occidentales.

El Foro Económico Euroasiático previsto en Minsk será una oportunidad clave para evaluar los avances en esta cooperación y trazar una hoja de ruta para el futuro. Mientras tanto, la firma del acuerdo Rusia-Irán establecerá un nuevo marco de colaboración que podría transformar el equilibrio de poder en Eurasia.

El fortalecimiento de la relación entre la UEE e Irán, sumado al acuerdo estratégico entre Rusia y Teherán, configura un escenario en constante evolución. Lo que es indudable es que Eurasia está trazando su propio camino, alejándose cada vez más de la influencia occidental y construyendo un espacio geopolítico multipolar donde Irán y Rusia juegan un papel central.

Tadeo Casteglione*. Experto en Relaciones Internacionales y Experto en Análisis de Conflictos Internacionales, Diplomado en Geopolítica por la ESADE, Diplomado en Historia de Rusia y Geografía histórica rusa por la Universidad Estatal de Tomsk. Miembro del equipo de PIA Global.

*Foto de la portada: Presidencia de Belarús

Acerca del autor

Tadeo Casteglione

Diplomado en Geopolítica por la ESADE, Diplomado en Historia de Rusia y Geografía histórica rusa por la Universidad Estatal de Tomsk. Experto en Relaciones Internacionales y Experto en Análisis de Conflictos Internacionales.

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