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Rutte sale en defensa de un Trump que declara la guerra comercial mientras exige elevar el gasto militar al 5%

Por María G. Zornoza* –
No es la primera vez que Rutte sale al paso de los abruptos del inquilino de la Casa Blanca. El neerlandés ya calló ante las amenazas expansionistas con Groenlandia.

La cumbre de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, celebrada este jueves y viernes en Bruselas, deja tres titulares: la Administración Trump confirma que no abandonará la Alianza Atlántica pero exige a los 32 países invertir un 5% de su PIB en defensa; la tendencia a disparar la inversión militar es imparable; y Mark Rutte, el secretario general, confirma su alineamiento con Estados Unidos, el país más poderoso de los cuarteles generales.

La cita arrancó horas después de que Trump declarase una guerra comercial a todos los rincones del globo, incluidos sobre islas solo habitadas por pingüinos. Muchos países han mostrado en el encuentro su malestar por este órdago lanzado por su hasta ahora gran aliado transatlántico. El estadounidense exige, por un lado, esta macroinversión en armamento del 5% del PIB, pero, por el otro, impone barreras comerciales que dispararán la inflación y limitarán la capacidad de los Estados en cumplir estos objetivos.

A su paso por Bruselas, la ministra del ramo canadiense, Mélanie Joly, ha denunciado que el propio Estados Unidos no cumpla con esa nueva exigencia, ya que su gasto actual ronda el 3,5%. Preguntada sobre los aranceles decretados por su vecino ha sido muy clara: «La relación entre Canadá y Estados Unidos no volverá a ser la misma». Un aviso navegante también para los europeos.

Los macroaranceles que Trump anunció en el Día de la Liberación han sido el elefante en la habitación de la cita. Todos los ojos se han dirigido a Rutte, que desde la llegada del republicano a la Casa Blanca ha mantenido un tono muy comprensivo y conciliador con todos los polémicos movimientos del populista. Ante la insistencia de los periodistas, el ex primer ministro neerlandés se ha puesto de perfil. «Mi papel es solo centrado en la defensa del territorio aliado. Por eso no puedo comentar otras cosas que afecten indirectamente a ello (…) Son decisiones nacionales y políticas. No ayudo a esta Alianza si comento algo que no es parte de ella», se ha escudado en rueda de prensa.

Pero esta afrenta de Washington sí cuenta con una arteria en la OTAN. El Artículo 2 del Tratado del Atlántico Norte recoge que todos los miembros del foro militar «contribuirán al desarrollo de relaciones internacionales pacíficas y amistosas fortaleciendo sus instituciones libres, fomentando una mejor comprensión de los principios que las fundamentan y promoviendo condiciones de estabilidad y bienestar». «Procurarán eliminar los conflictos en sus políticas económicas internacionales y fomentarán la colaboración económica entre ellas», recoge.

Con la amenaza sobre la mesa de desatar una recesión global –en Bruselas calculan que los aranceles del 20% a todos los productos europeos importados tendrán un coste de 58.000 millones de euros al año–, Rutte afirma que los aranceles de Trump no suponen una violación de este artículo porque en la historia ha habido «muchos ejemplos de diferentes puntos de vista y lucha» sobre los gravámenes.

En qué momentos se ha puesto Rutte del lado de Trump

No es la primera vez que Rutte sale al paso de los abruptos del inquilino de la Casa Blanca. Tras la polémica rueda de prensa en el despacho oval entre el presidente norteamericano y su homólogo ucraniano, el neerlandés se posicionó con Trump y exigió a Zelenski que «respete» lo que Trump ha hecho por Ucrania. Todo ello, a pesar de que durante su mandato al frente de Países Bajos había sido uno de los mandatarios más halcones con Rusia y lideró los esfuerzos para enviar los primeros cazas de combate F-16 a Kiev. Poco después, en una rueda conjunta, Rutte calló mientras a su lado Trump insistía en sus aspiraciones imperialistas de anexionarse Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, país fundador de la OTAN.

También cómplice se ha mostrado con la estrategia negociadora para alcanzar un alto al fuego en Ucrania, a pesar de las duras condiciones impuestas sobre Zelenski –como el acuerdo para ceder los materiales críticos a Washington– y dejar fuero a los aliados europeos. «Cuando llegó Donald Trump, la guerra no iba en la buena dirección. El frente se estaba moviendo del este al oeste, al contrario de nuestros intereses. Los rusos estaban siendo muy lentos y muchísima gente estaba muriendo a ambos lados. Trump llegó y dijo que quería hacer todo lo posible por poner fin a esto y es encomiable», ha afirmado en rueda de prensa.

Por su parte, Francia y el Reino Unido, los padres de la llamada coalición de voluntarios para apoyar a Ucrania, han criticado que Putin esté «procrastinando» su respuesta al plan de paz para «intentar eludir» sentarse en la mesa de negociación. «Los ucranianos demuestran que quieren paz pero Rusia tiene otros planes en mente», ha afeado el ministro francés Jean-Noël Barrot.

*María G. Zornoza, periodista.

Artículo publicado originalmente en Público.es

Foto de portada: El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, en una conferencia de prensa en Bruselas, a 4 de abril de 2025.Yves Herman (Reuters)

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