Sobre la tensión entre Francia y Reino Unido

Escrito por Micaela Constantini

Por Micaela Constantini* –
Las tensiones en las relaciones británico-francesas se están intensificando. Licencias pesqueras, crisis de abastecimiento, crisis estructural, amenazas, AUKUS y la Iniciativa Three Seas.

Francia amenaza a Reino Unido por el conflicto de las licencias pesqueras en el Canal de la Mancha

Unos de los ítems debatidos hasta los últimos minutos del Brexit fueron los acuerdos de pesca en el Canal de la Mancha, que separa el noroeste de Francia de la isla de Gran Bretaña, entre ambas naciones. Comenzado el Brexit, desde el 1 de enero de 2021, el Reino Unido dejaba atrás la Política Pesquera Común (PPC) que explicita que los países miembros de la Unión Europea (UE) tienen acceso total a las aguas de los demás. Las razones británicas respecto al desacuerdo de la pesca no tiene que ver tanto por cuestiones económicas, ya que el sector representa tan solo el 0,12% de la economía británica, sino más bien político, ya que recuperar el dominio sobre los mares fue una de las grandes promesas geopolíticas del lado euroescéptico. En diciembre de 2020 se llegó al acuerdo para una transición de cinco años y medio para los pesqueros europeos y un recorte del 25% de sus capturas, luego la UE y el Reino Unido tendrán que negociar año a año.

En los últimos meses las tensiones entre Francia y Reino Unido han escalado, una de las causas ha sido la escasa cantidad (tres cuartas partes) de embarcaciones francesas aprobadas para pescar en aguas británicas. Según el gobierno de Reino Unido, los barcos no aprobados no habían proporcionado pruebas suficientes para cumplir con el requisito de Jersey de un historial de pesca en sus aguas entre 2012 y 2016, como supuestamente se había establecido en el acuerdo comercial Brexit. 

Clément Beaune, Secretario de Estado de Asuntos Europeos de Francia, dijo que si Gran Bretaña no cumple con los términos del acuerdo “no dudará en tomar represalias colectivamente”.

Unas personas observaban este jueves los barcos pesqueros franceses que protestaban frente a la costa de la isla de Jersey.OLIVER PINEL (AP)

Pese a las advertencias francesas a lo largo del año, el desacuerdo no sólo no se resuelve sino que va escalando al punto que, a principios de este, Francia amenazó con cortar el suministro de energía al Reino Unido.

El abastecimiento energético de Reino Unido se realiza mediante dos grandes cables submarinos que ingresan la energía desde las plantas nucleares de Francia a través del Canal de la Mancha. Por lo tanto, esta amenaza es muy seria porque de concretarse, las consecuencias para el Reino Unido serían calamitosas y profundizarían aún más la crisis de desabastecimiento en las gasolineras, supermercados y otros sectores productivos, que está atravesando el país actualmente.

“Creen que pueden vivir por su cuenta y calumniar a Europa también”

Clément Beaune, Secretario de Estado de Asuntos Europeos de Francia.

“Debemos defender nuestros intereses. Lo hacemos de forma diplomática y cuando eso no funciona aplicamos medidas. Podemos considerar sanciones sobre la energía. El Reino Unido depende de nuestra energía”, apuntó el secretario de Estado Beaune. 

El primer ministro francés, Jean Castex, informó que recurrieron a la presidencia de la Comisión Europea para que sean ‘más firmes’ con Londres, ya que es el deber de Bruselas de ‘velar por el respeto de los términos del acuerdo’ del Brexit. 

“Hemos pedido a la Comisión Europea que reaccione de forma firme y proporcionada, incluyendo posibles medidas de represalia”, dijo una portavoz del Ministerio francés de Exteriores.

Francia ya cuenta con el apoyo de diez países de la UE, entre ellos Alemania, España, Bélgica y Países Bajos, quienes han firmado una declaración conjunta para presionar a Londres para que respete el acuerdo del Brexit, según explicó la ministra Annick Girardin.

Crisis de desabastecimiento en Reino Unido

En los últimos meses las noticias más sobresalientes sobre Gran Bretaña han sido las largas colas y peleas en las estaciones de servicio de gasolina; las cantidades de supermercados y surtidores vacíos o cerrados; quiebras en pequeñas empresas del sector energético debido al aumento del gas; las escasas e ineficaces soluciones propuestas desde el gobierno británico que van desde dejar que las fuerzas del mercado solucionen por sí sólo el problema hasta la intervención directa del Estado como en la nacionalización de empresas, poner a disposición las tropas del ejército para el transporte, suspender la Ley de Competencia o el sistema de visados temporales para camioneros extranjeros.

Varios vídeos publicados en redes sociales muestran peleas entre ciudadanos causados por la escasez de gasolina. Twitter

Hay que dejar en claro que la crisis energética actual no se trata de una problemática que sólo afecta a Reino Unido. Estamos frente a una crisis estructural y mundial. No obstante, el impacto que está teniendo en este país es significativo debido a una serie de factores que se combinan. Sumado a la crisis energética nos encontramos con las consecuencias del Brexit, la falta de trabajadores y la pandemia de Covid-19. 

Se calcula que unos casi 100 mil transportistas y camioneros se han ido a partir del Brexit, las políticas migratorias, el contexto de pandemia y las injustas condiciones laborales y salariales. Esta escasez de conductores causó una gran problemática para diversas áreas productivas e industriales. El problema de desabastecimiento por falta de personal para el sector logístico deja al descubierto que el tipo de política económica en donde se espera que el mercado se autoregule, sumado a la precarización de los trabajadores con largas jornadas laborales, ningún derecho establecido y salarios de miseria no sólo que no resuelve la problemática sino que la profundiza. 

Entonces, el Estado comenzó a tener una participación más activa aunque ineficiente. La suspensión de la Ley de Competencia permitió a los proveedores suministrar combustible a los operadores rivales y compartir información entre las empresas para trabajar juntas. También se buscó alargar la cantidad de horas legales que pueden trabajarse en el sector logístico lo que no estimuló a ningún trabajador, por el contrario los dejó en una situación indefensa e insegura. Las últimas dos medidas tomadas por el gobierno de Reino Unido fueron la movilización de 200 militares como conductores para transportar gasolina a las zonas más afectadas y un sistema de visado temporal de 3 meses con ninguna garantía para atraer trabajadores de otros países, especialmente de la Unión Europea.

Pese a su improductivo y cortoplacista accionar, las medidas adoptadas por Reino Unido reconocen el necesario rol del Estado para garantizar una solución.

Tras el Brexit, el gobierno británico endureció su sistema migratorio y este, profundizado con la pandemia, es uno de los puntos claves respecto a la escasez debido a la dependencia del trabajo de conductores extranjeros. Durante mucho tiempo, ciertas profesiones y sus condiciones laborales han sido vistas en Reino Unido como trabajos realizados específicamente por extranjeros. El sistema de visado temporal y de emergencia ofrecido a 5.000 conductores extranjeros de camiones cisterna de combustible y alimentos, y a 5.500 trabajadores avícolas para prepararse para navidad sólo habría atraído a 27 trabajadores europeos.

La pandemia ha dejado en evidencia también el necesario rol del Estado, no sólo en Reino Unido, sino en el mundo entero. La fuerza de trabajo, los bienes comunes, las infraestructuras, la logística, la industria no pueden y no deben estar sujetas al tipo de política económica que espera que las “leyes naturales” del mercado se encarguen de resolver una crisis, especialmente una crisis multisectorial como la que afecta a Reino Unido. 

Crisis estructural

Como ya mencionamos, la crisis energética no es una problemática única de Reino Unido, estamos ante un conflicto estructural, que no es nuevo y, que se ve profundizado por cuestiones coyunturales. La escasez de petróleo, gas y otras materias primas no debería ser una advertencia sólo para Reino Unido, debido a que ya está afectando a todos los sectores productivos del mundo y por lo tanto, tarde o temprano nos veremos profundamente afectados y ya no será posible maquillarlo o mirar para otro lado.

Turiel y Bordera explican en un análisis para Contexto y Acción que: “la producción de cobre en Chile está comenzando a bajar por los crecientes costes de extracción del mineral y de su procesado; la producción de petróleo comenzó a caer después de 7 años de desinversión continuada por parte de las compañías petroleras: no queda ya en el planeta petróleo barato; la producción de gas de Argelia y de Rusia, principales suministradores de Europa, lleva tiempo estancada y con tendencia a la baja; la producción de carbón de China, y por ende del mundo, lleva estancada –en términos de energía– desde 2014. Hablando claro: la crisis que no se quiso ver venir ya ha llegado. Falta gasolina en el Reino Unido. Falta electricidad en China y en Brasil. Falta gas natural en Europa y Asia”. 

El gran aumento de los precios del gas en Europa también es resultado de esta crisis estructural que se combina con las consecuencia de la pandemia que, como explica Manlio Dinucci, el “panorama -es- mucho más complejo, donde varios factores financieros, políticos y estratégicos ‎tienen un papel primordial”.

Entonces, quienes creen que las políticas predatorias del liberalismo económico junto a un inmenso e insostenible consumo son posibles en un planeta con recursos limitados deberían ya reconocer que es insostenible, que la crisis es estructural y sistémica. Que hay un límite y que ya se ha sobrepasado. 

“Todas las carencias que se van desencadenando se retroalimentan y hacen el problema cada vez más grave (…) El efecto mariposa de la complejidad, dentro de la propia cadena de suministros. (…)  Las ramificaciones de la escasez de petróleo y de gas se extienden por todo el tejido industrial y productivo del mundo”, explican Turiel y Bordera. 

Un abordaje geopolítico de la tensión entre Francia y Reino Unido

La amenaza de Francia de cortar el suministro eléctrico a un Reino Unido sumido en la crisis, sobrepasa el pretexto del conflicto pesquero.

Los hechos que han transcurrido en los últimos meses fueron profundizando cada vez más las tensiones entre Francia y Reino Unido. Por un lado la alianza AUKUS, que no sólo provocó la cancelación del contrato millonario entre Australia y Francia para la construcción de submarinos, sino que dejó afuera a Francia de una de las zonas estratégicas, el indo-pacífico, en la que tiene una gran presencia geopolítica. De esta manera, EEUU y Gran Bretaña no sólo no han integrado a Francia a su alianza, sino que la han desplazado de una de sus zonas de influencia. Aún así Francia dijo que no permitirá perder su presencia en la región.

Por otro lado, la incertidumbre del nuevo o nueva canciller en Alemania dejó las puertas abiertas del liderazgo de la UE que venía comandado bajo el eje franco-alemán, por lo que Francia está buscando ocupar ese lugar. Los intereses de Gran Bretaña en la región europea bajo el ala del atlantismo chocan con los intereses franceses de liderazgo europeo y también con la construcción de la autonomía estratégica de la UE.

Uno de los proyectos más importantes que dejan esto al descubierto es la Iniciativa Three Seas llevada adelante por Reino Unido para confirmar sus compromisos con los países Europeos, especialmente con los de Europa Central y Oriental. Esta iniciativa sería principalmente un refuerzo en la cooperación económica regional, no obstante los intereses geoestratégicos están a la vista. Por un lado estableciendo relaciones multilaterales específicamente con los países que defienden una mirada atlantista y no de autonomía estratégica como busca Francia. Por otro lado, haciendo frente al aumento de la presencia rusa y china en la región. 

Leonid Savin explica que “el aumento de los suministros de gas natural licuado [sic] (GNL) de Estados Unidos a través del marco 3SI (Iniciativa Three Seas) se equilibra estratégicamente con el creciente dominio energético de Rusia en Europa a través de proyectos de infraestructura como el gasoducto Nord Stream 2. Respecto a este último, parece que para Washington, así como para Tokio, la asociación 3SI puede actuar como un instrumento que desafía el afianzamiento cada vez mayor de Beijing en Europa central y oriental a través de plataformas de inversión rivales, a saber, la Iniciativa 17 + 1. Por lo tanto, el 3SI ha desarrollado naturalmente un ala geoestratégica y, desde la perspectiva de HE Intelmann y muchos otros, la Iniciativa es un ‘mecanismo de equilibrio’ eficaz contra los desafíos geopolíticos en el continente europeo y la comunidad transatlántica”.

¿Podríamos pensar que EEUU no ha abandonado a Europa como sugieren numerosos análisis a partir del acuerdo AUKUS, incluso anterior a ello, si observamos que uno de sus principales socios y aliados como Reino Unido, está haciendo de celador en la región. Al punto de tener acuerdos multilaterales con más de 12 países europeos y llevando adelante una confrontación directa con el país líder (Francia, incluso con Alemania) de la Comunidad Europea y defensor de una autonomía transatlántica?

*Constantini Micaela, periodista y parte del equipo de PIA Global.

Foto de portada: RUSKPP / SHUTTERSTOCK.

Sobre el Autor

Micaela Constantini

Comunicadora Social, periodista. Miembro del equipo de investigación de PIA Global. Investigando cibergeopolítica y virtualidad. Feminista, antiimperialista y autodidacta. Nuestra americana Trabajo con redes sociales, edición de video y comunicación digital.

Deja un comentario