La República Popular Democrática de Corea (RPDC) ha calificado las maniobras como una “provocación” y una amenaza directa a su seguridad nacional, advirtiendo de graves consecuencias.
El ministro de Defensa norcoreano, No Kwang-chol, denunció que las operaciones incluyen simulaciones de “una guerra nuclear real”, algo que para Pyongyang no solo constituye una demostración de fuerza innecesaria, sino un acto que multiplica el riesgo de incidentes no deseados.
Según el alto mando norcoreano, este tipo de entrenamientos “sin duda tendrán un efecto bumerán, sumiendo a la seguridad de Estados Unidos y Corea del Sur en una situación de inseguridad”.
La imprevisibilidad como riesgo central
La península de Corea es un polvorín geopolítico donde cualquier mal cálculo puede degenerar rápidamente en confrontación abierta. Pyongyang advierte que tales ejercicios incrementan “la imprevisibilidad de la situación”, lo que en un contexto de alta tensión y con sistemas de defensa en alerta máxima, equivale a caminar sobre hielo quebradizo.
El ministro subrayó que la “misión absoluta” de las Fuerzas Armadas de la RPDC es contener y neutralizar cualquier movimiento ofensivo de sus adversarios. En caso de que una provocación “traspase la línea fronteriza”, la respuesta sería inmediata y con “una postura de contraataque rigurosa y decidida”.
Más allá del ámbito regional, las tensiones entre Washington, Seúl y Pyongyang tienen ramificaciones internacionales. La península de Corea es un punto neurálgico donde convergen los intereses de China, Rusia, Japón y Estados Unidos.
Cualquier escalada militar podría alterar los delicados equilibrios de seguridad en Asia-Pacífico y forzar a los actores internacionales a tomar partido en una crisis que podría salirse rápidamente de control.
La advertencia norcoreana es clara: seguir jugando con fuego podría derivar en un incendio que nadie pueda apagar. En un escenario donde la disuasión y la diplomacia deberían ser prioridad, insistir en ejercicios que Pyongyang interpreta como una preparación para la guerra puede ser el primer paso hacia un conflicto de consecuencias incalculables.
*Foto de la portada: KCNA

