Europa

La UE baja otra vez la cabeza ante Trump y pone en peligro la cumbre con los países latinoamericanos

Por Gerard Fageda*-
La mayoría de los líderes europeos desestiman asistir al encuentro con la CELAC para evitar un enfado del presidente estadounidense.

La mejora de las relaciones entre los Estados miembros de la Unión Europea y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) era vista hace poco como clave para Bruselas. Suponía reforzar los vínculos comerciales con un aliado fiable, culturalmente próximo y, sobre todo, alternativo a la pinza de Estados Unidos y China. Sin embargo, ha sido el mismo presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha conseguido que la cumbre entre las dos organizaciones que celebrará este domingo en Santa Marta (Colombia) se diluya y varios líderes ya han anunciado que finalmente no participarán en el encuentro.

“Fuerzas ajenas a la paz de América han querido que la cumbre CELAC/Europa fracase“, tuiteó el presidente de Colombia y anfitrión del encuentro, Gustavo Petro. Estas acusaciones llegan después de la tensión entre el dirigente colombiano y el estadounidense. De hecho, Petro ha asegurado que la cumbre “solo tiene sentido” si se “defiende a los países” que conforman a la CELAC y, por lo tanto, se discute sobre “los buques de guerra estadounidenses en los mares de América Latina”. Ante esta tensión, y las constantes amenazas de Trump, muchos países, tanto del lado latino como el europeo, han desestimado acudir al encuentro en Santa Marta.

Los ausentes más determinantes por el lado europeo serán los dirigentes de los dos principales y más influyentes Estados miembros de la UE, Alemania y Francia. Y, después de que Friedrich Merz y Emmanuel Macron anunciaran que no asistirían a la cumbre con la CELAC, la presidenta de la Comisión Europea, la conservadora alemana Ursula von der Leyen, también informó que no acudiría al encuentro. A pesar de la cancelación de última hora, los portavoces de la Comisión Europea se limitan a responder que se trata de una cuestión de agenda y que no tiene nada que ver con el miedo a provocar un nuevo enfado de Trump con la Unión Europea.

De momento, se prevé que sólo una decena de los jefes de gobierno y de estado de la UE acudan a la cumbre. Algunos de los que ya han confirmado que asistirán son el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o el presidente del Consejo Europeo, António Costa. De hecho, la iniciativa de reforzar los lazos comerciales y culturales con América Latina fue sobre todo impulsada por los países del sur de la UE y especialmente España. En este sentido, jugó un papel importante el anterior jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, y el gobierno de España cuando presidió el Consejo de la UE durante el segundo semestre del 2023.

Por el lado latino, las bajas también son de calado. La mexicana Claudia Sheinbaum ha declinado la invitación, y el chileno Gabriel Boric no acudirá, si bien es verdad que Chile se encontrará a una semana de las elecciones presidenciales. Tampoco participarán el presidente interino de Perú, José Jerí, y el argentino Javier Milei, que es uno de los principales líderes aliados de Trump en Latinoamérica. Este miércoles, sin embargo, el dirigente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que sí que participaría.

 Los equilibrios de la UE con Trump  

Después de las primeras amenazas de Trump a los Estados miembros, especialmente en materia comercial y militar, los líderes europeos reaccionaron de buenas a primeras de manera bastante contundente e hicieron suyo más que nunca el discurso de una Europa más autónoma e independiente de aliados como Estados Unidos. Sin embargo, con el paso de los meses, los líderes europeos empezaron a bajar la cabeza y a ceder en todo tipo de cuestiones.

En el campo militar, los aliados europeos de la OTAN aceptaron incrementar el gasto militar hasta los niveles que pedía Trump, con las reticencias españolas: un 5% del producto interior bruto (PIB). Además, muchos de ellos están aceptando comprar armas estadounidenses para ayudar militarmente a Ucrania para defenderse de la agresión rusa, una decisión que va directamente en contra del supuesto anhelo de la Unión Europea de dejar de depender de la Casa Blanca y la industria bélica de la potencia norteamericana.

En el terreno comercial, a pesar de que en un primer momento la UE amenazaba a Trump con contramedidas si les aplicaba algún tipo de arancel, finalmente los líderes europeos aceptaron un acuerdo comercial –y lo reivindican como bueno– en que Estados Unidos aplica impuestos fronterizos a los productos europeos que importa, pero la UE nada a los estadounidenses. Además, el bloque europeo se ha comprometido a comprar  productos energéticos a Estados Unidos durante tres años por un valor total de 650.000 millones de euros.

En definitiva, la Unión Europea continúa insistiendo en que quiere ganar independencia y peso en el tablero internacional, un objetivo que tiene que pasar por dejar de depender de Estados Unidos y de China, tal y como ha conseguido en gran medida y ha demostrado que es posible con Rusia. Sin embargo, los líderes europeos continúan agachando la cabeza ante Estados Unidos para evitar un nuevo enfado de Trump que, precisamente, hacen un flaco favor a la imagen de la Unión Europea y la alejan de la supuesta anhelada autonomía.

*Gerard Fageda, periodista.

Artículo publicado originalmente en Público.

Foto de portada: Imagen de archivo de una sesión plenaria de la cumbre de la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.Dario Pignatelli/Consejo Europeo.

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