Asia

La política errática de Trump empuja a India y China hacia un acercamiento pragmático

Por PIA Global*- La política unilateral de Donald Trump ha generado un acercamiento inesperado entre India y China, motivado más por la defensa de sus soberanías que por afinidad estratégica.

En un mundo sacudido por guerras comerciales, conflictos por recursos estratégicos y tensiones geopolíticas en múltiples frentes, el verano de 2025 trajo una imagen impensada hace apenas unos años: peregrinos indios volviendo al Tíbet, tras una pausa de cinco años marcada por un mortal enfrentamiento en el Himalaya y el congelamiento de relaciones diplomáticas entre India y China.

Aunque no se trata aún de una reconciliación estratégica ni de una alianza política, el descongelamiento progresivo entre los dos gigantes asiáticos ha comenzado a tomar forma, impulsado paradójicamente por la errática y confrontativa política exterior de Donald Trump.

Un acercamiento no por afinidad, sino por resistencia

Tanto India como China han sido objeto de presiones, sanciones y maniobras de control por parte de la administración Trump, que bajo el lema del “America First” ha actuado en detrimento de las soberanías nacionales de sus principales interlocutores.

Mientras que Washington castiga a Pekín con barreras tecnológicas y sanciones económicas, también sostiene una ambigua relación con Nueva Delhi, promoviendo acuerdos militares y comerciales que buscan utilizar a India como contrapeso frente al ascenso chino, al mismo tiempo que le impone condiciones y tarifas que afectan su autonomía nacional.

En este contexto, la reciente reapertura de los visados para ciudadanos chinos por parte del gobierno indio, así como el retorno de los peregrinos hindúes al Tíbet —gesto acogido con entusiasmo por parte de China—, se presentan como señales concretas de que ambas naciones podrían estar listas para recomponer relaciones.

No por una convergencia ideológica o estratégica, sino como una respuesta común ante una política estadounidense que ha dejado de ofrecer estabilidad a sus antiguos socios asiáticos.

La sombra de Washington: catalizador involuntario del diálogo

Las medidas unilaterales de Trump —ya sea mediante sanciones, amenazas comerciales o presiones sobre terceros países para que alineen sus políticas exteriores con los intereses de EE.UU.— han tenido un efecto contrario al deseado: en lugar de aislar a China o consolidar a India como un socio subordinado, han contribuido a crear una necesidad compartida de cooperación en Asia, aunque sea táctica y limitada.

Como señaló el analista político indio Yashwant Deshmukh, “hay un gran potencial, pero realmente necesitan trabajar en el déficit de confianza”. El gesto recíproco de habilitar visados y reabrir rutas de peregrinación es apenas un primer paso, pero podría desbloquear dinámicas de cooperación más profundas, como el restablecimiento de vuelos directos y eventuales acuerdos en materia de comercio, transporte terrestre o cooperación regional en foros multilaterales.

Heridas abiertas, pero voluntad de evitar el colapso

Nadie en Pekín ni en Nueva Delhi desconoce que la disputa fronteriza en el Himalaya continúa siendo una herida abierta, ni que el nacionalismo exacerbado en ambos países puede resurgir en cualquier momento. Sin embargo, los gestos recientes indican que hay una voluntad mínima de evitar que esa herida impida otros avances.

Los lazos culturales milenarios, la interdependencia económica creciente y una visión común de rechazo a la hegemonía unilateral estadounidense pueden servir como pilares de una diplomacia renovada, basada en el respeto mutuo y en intereses pragmáticos compartidos.

India y China no están construyendo una alianza estratégica. Aún pesan demasiado las memorias de los enfrentamientos militares, las disputas territoriales y la competencia regional.

Pero el agresivo unilateralismo estadounidense ha forzado un giro inesperado, acercando a las dos principales civilizaciones asiáticas por la necesidad de proteger su autonomía nacional frente a la instrumentalización externa.

En este nuevo contexto multipolar, donde la diplomacia ya no gira en torno a bloques rígidos, sino a equilibrios dinámicos, el posible acercamiento sino-indio no solo refleja una resistencia a las imposiciones de Washington, sino que podría reconfigurar el futuro del orden asiático y debilitar los planes de contención estadounidenses en la región.

*Foto de la portada: Twitter/narendramodi

Dejar Comentario