Asia

Kim Jong Un: de aislado a socio estratégico de Moscú

Por PIA Global*- Durante años, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) fue presentada en Occidente como un actor aislado, limitado por sanciones y reducido a un rol marginal en la arena internacional.

Sin embargo, los últimos años han demostrado que Pyongyang, bajo el liderazgo de Kim Jong Un, está dejando de ser un actor periférico para convertirse en un socio estratégico de Moscú, reposicionándose como un engranaje clave en el equilibrio de poder en Asia Oriental.

La consolidación de esta nueva etapa se refleja en una serie de visitas de alto nivel: el canciller ruso Serguéi Lavrov, el ministro de Defensa Serguéi Shoigú y, finalmente, el propio presidente Vladímir Putin, quien viajó oficialmente a Pyongyang el año pasado.

Esa visita marcó un antes y un después, sellando un acuerdo de asociación estratégica que dejó claro que la RPDC ya no es un actor secundario, sino un aliado indispensable en la confrontación que Rusia libra contra el bloque occidental.

La ceremonia de los “héroes de Kursk”

La noticia más reciente que sacude al tablero internacional es la ceremonia celebrada en Pyongyang en honor a los soldados norcoreanos que combatieron junto a Rusia en la región de Kursk, en la frontera occidental rusa.

Según la Agencia Central de Noticias Coreana (KCNA), Kim Jong Un entregó títulos estatales de “héroe” a comandantes y soldados que participaron en la liberación de la zona frente a las fuerzas ucranianas.

El líder norcoreano no solo entregó medallas a los combatientes sobrevivientes, sino que también rindió homenaje a los caídos, colocando insignias junto a sus retratos y exaltándolos como “mártires”.

En su discurso, Kim destacó que “los participantes en las operaciones de ultramar, gracias a su firme lucha y noble sacrificio, lograron grandes hazañas que serán recordadas en la historia para siempre”.

La ceremonia va mucho más allá de un gesto simbólico. Es la confirmación de que la RPDC ya no limita su rol a declaraciones diplomáticas, sino que participa activamente en operaciones militares conjuntas con Rusia, lo cual reconfigura la percepción de Pyongyang en el ámbito internacional.

Mano de obra militar y reconstrucción

Más aún, Kim Jong Un anunció el envío de miles de trabajadores militares de construcción y desminadores a Kursk, reforzando así el compromiso norcoreano con la estabilización de la región.

Este gesto no solo representa apoyo material a Moscú, sino también un movimiento diplomático para proyectar a la RPDC como un actor útil y pragmático en escenarios de posguerra.

La semana pasada, Kim mantuvo una llamada telefónica con Putin, en la que ambos reafirmaron su acuerdo de asociación estratégica y discutieron la profundización de sus lazos en “todos los campos”.

El propio Putin elogió la “valentía, heroísmo y espíritu de sacrificio” de los combatientes norcoreanos en Kursk, consolidando así una narrativa de hermandad militar que recuerda a las alianzas clásicas de la Guerra Fría, pero con un contexto mucho más complejo: el del avance hacia un orden multipolar.

El factor Trump y la geopolítica en Asia Oriental

La conversación entre Kim y Putin se produjo antes de la esperada reunión entre el presidente ruso y Donald Trump en Alaska. Según la agencia rusa TASS, Putin compartió información sobre esa cumbre con Kim, lo que revela hasta qué punto Pyongyang ha pasado a ser considerado un socio de confianza en la estrategia diplomática rusa.

Mientras tanto, los informes norcoreanos evitaron mencionar la cita con Trump, subrayando el interés de la RPDC en mantener su papel como aliado leal sin verse envuelto directamente en la narrativa de la política interna estadounidense.

La jugada coloca a Corea del Norte nuevamente en el centro del juego de Asia Oriental, una región donde confluyen intereses de potencias nucleares (China, Rusia, Estados Unidos) y donde el equilibrio depende en gran medida de alianzas sólidas.

Pyongyang pasa así de ser “el Estado paria” a convertirse en un actor necesario para Rusia en su confrontación con Occidente, y también en una pieza estratégica para cualquier cálculo regional.

La alianza Moscú-Pyongyang es ya un hecho tangible, pero su proyección futura dependerá de varios factores: la evolución de la guerra en Ucrania, la actitud de China frente a este eje emergente y la capacidad de la RPDC de mantener su compromiso militar y logístico.

Lo cierto es que Kim Jong Un ha logrado lo que su padre por la etapa histórica que le toco atravesar no pudo: transformar a Corea del Norte en un socio respetado y necesario para una potencia global, devolviéndola al escenario internacional en un rol de primer orden.

*Foto de la portada: KCNA

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