Geopolítica en disputa en suelo africano

Escrito por Beto Cremonte

Por Beto Cremonte*-
África vivió una semana marcada por giras y reuniones de líderes y representantes de las principales potencias que hoy se disputan la hegemonía mundial.

Esta semana África fue el centro de la disputa geopolítica que se platea en varios frentes y que observa un aumento a partir de la guerra en Ucrania. Crisis energética, emergencia alimentaria y “seguridad” fueron parte de la agenda.

Líderes y funcionarios de Rusia, Francia y Estados Unidos parecen tener objetivos comunes en el continente africano y compiten por ejercer influencia en ese territorio. Con una población cercana a los 1.300 millones de personas distribuidos en los 55 estados miembros de la Unión Africana, el continente representa el 13% de la población mundial. También es uno de los lugares donde se observan los mayores índices de desigualdad social y económica a nivel mundial.

De todos modos África en las últimas décadas se convirtió en un polo de atracción del capital extranjero. Aunque presente buenas expectativas económicas, la gran mayoría de los mil millones de pobres que hay en el planeta viven en África, región con la esperanza de vida más baja del mundo.

Pero estos datos no son los que mueven a los líderes que transitaron esta semana por el suelo africano.

La narrativa de Rusia

La visita del ministro de Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov, lo llevó a visitar y reunirse con líderes de cuatro países africanos, Egipto, Congo-Brazaville, Uganda y Etiopía fue la primera de una semana cargada de viajes protocolares al continente africano. El presidente de Francia Emmanuel Macron y enviados de Washington completaron la saga.

Para Lavrov el foco de sus reuniones estuvo centrado en los acuerdos de Rusia con los países visitados. Además de llevar el relato ruso con respecto a la guerra, a las sanciones impuestas y a la posición de África con respecto a estos temas. La visita del hombre fuerte de Putin fue importante para contrarrestar las afirmaciones de que Rusia está «exportando hambre» a África y fortalecer el discurso de que las culpas deben recaer en las sanciones impuestas a Rusia por las naciones occidentales, lo que dentro de otras cosas produjo por el aumento de los precios de los cereales. El canciller ruso negó las acusaciones de EE.UU y la UE de que Moscú es responsable de la crisis alimentaria mundial.

Cientos de millones de personas en el continente se enfrentan a la subida de los precios de los alimentos y, en algunos casos, a una grave escasez, ya que el bloqueo de los puertos ucranianos en el Mar Negro por parte de la flota rusa ha retenido decenas de millones de toneladas de cereales, lo que agrava drásticamente los problemas ya presentes en la cadena de suministro.

Cabe señalar que la visita de Lavrov se da en un contexto favorable ya que muchos líderes africanos se han negado a condenar a Rusia por la guerra en Ucrania, en cambio han acusado a Estados Unidos y a la OTAN de haber iniciado o estar prolongando el conflicto. Lavrov ha elogiado el “camino independiente” emprendido por los países africanos que se negaron a adherirse a las sanciones occidentales contra Rusia y a los “intentos no disimulados de Estados Unidos y sus satélites europeos de imponer un orden mundial unipolar”.

Los lazos rusos en todo el continente se han fortalecido mediante inversiones en minería, préstamos financieros y la venta de equipos agrícolas y tecnología nuclear. Rosatom, la corporación estatal rusa dedicada al uso militar y civil de la energía nuclear, ha intentado expandirse en África en los últimos años y ya ha anunciado el inicio de la construcción de la primera central nuclear de Egipto, el «mayor proyecto de cooperación ruso-egipcio desde la represa de Asuán», estimado, según la prensa local, en unos 25.000 millones de dólares.

«El papel del continente africano en nuestra política exterior aumentará y lo hará de una manera significativa. Esto sucedería independientemente de lo que ocurre en las relaciones con Occidente», aseguró Lavrov en la rueda de prensa que sostuvo junto al presidente de Uganda, Yoweri Museveni. Los acuerdos rusos con países africanos en los últimos meses, indican un incremento del 34 % del comercio bilateral con el continente.

Un denominador común que marcó la gira del diplomático ruso por los países africanos giro en torno a diferenciarse de las propuestas occidentales para la región. «Moscú continuará buscando una política exterior amante de la paz y jugar un rol de equilibrio en los asuntos internacionales», escribió el ministro de Exteriores ruso en cuatro grandes diarios africanos sentado una clara posición. Así como también lo hace con respecto a un tema sensible como el colonialismo europeo, “Nuestro país no se ha manchado con los crímenes sangrientos del colonialismo, siempre ha apoyado sinceramente a los africanos en su lucha por la liberación de la opresión colonial”, ha expresado durante la conferencia junto a Museveni. Además, el canciller comunicó, en la misma rueda de prensa, que la cooperación en el lanzamiento de un satélite de Uganda será uno de los temas que se debatirán en la próxima reunión de la Comisión Intergubernamental Rusia-Uganda programada para octubre de este año. ”Discutimos sobre las perspectivas de la cooperación en el lanzamiento de un satélite ugandés a la órbita de la Tierra», dijo Lavrov.

El canciller ruso relató que las partes también trataron sobre la cooperación en energía, prospección geológica, extracción de minerales, ciencia, telecomunicaciones, ciberseguridad, agricultura y tecnología nuclear en la medicina y agricultura.

En los acuerdos firmados antes y durante la gira, Lavrov, confirma la postura rusa de colaboración mutua con los países participantes ya que según sus palabras y de las que se desprende la voluntad de la Federación Rusa, “Estamos firmemente comprometidos con el principio de ‘soluciones africanas para problemas africanos’. Un enfoque (…) que difiere dramáticamente de la lógica ‘amo-esclavo’ impuesta por los antiguos países metropolitanos”, ha dicho el Ministro.

Lavrov en Addis Abeba

Etiopía fue otra de las paradas elegidas por el ministro, allí mantendría reuniones con varios líderes políticos y con el ministro de Asuntos Exteriores de etíope, Demeke Mekonnen, en la capital Addis Abeba, que se considera la capital diplomática de África, ya que allí se encuentra también la sede de la Unión Africana.

La agenda contempla temas en torno a acuerdos de índole internacional, regional y la cooperación bilateral que ya están en marcha entre ambos países. «Consideramos áreas prometedoras para una mayor cooperación entre nuestros empresarios, como energía, infraestructura de transporte, telecomunicaciones, seguridad de la información, agricultura y extracción de minerales», dijo Lavrov en una conferencia de prensa conjunta después de la reunión. Rusia y Etiopía acordaron explorar vías de cooperación en estas áreas para asegurar resultados fructíferos de la próxima reunión de la comisión intergubernamental sobre cooperación económica, programada para octubre en Addis Abeba.

Con respecto a la posición etíope frente a la guerra y a occidente, Lavrov reitera una crítica que ya había reflejado en Uganda, «Nuestros colegas africanos son muy conscientes de las causas profundas de lo que está ocurriendo, las causas que consisten en el intento del colectivo de Occidente de paralizar el proceso histórico objetivo, la formación de un orden justo y democrático y de aferrarse a la evanescente perspectiva de un llamado mundo unipolar», declaró. Y con respecto a la guerra, el diplomático ruso resaltó la mirada de su anfitrión destacando «la posición equilibrada» de Etiopía en lo que respecta a la operación de desmilitarización y desnazificación de Ucrania. «Informamos sobre los últimos acontecimientos de la ejecución de la operación militar especial en Ucrania, nuestros amigos etíopes tienen una posición equilibrada y responsable sobre esta cuestión en la Organización de las Naciones Unidas [ONU]», añadió Lavrov.

Macron y su “paseo” por África

Emmanuel Macron está en el mismo continente pero claramente en la vereda opuesta a la visita rusa. El presidente francés está en plena gira regional por tres países estratégicos en el que es su primer viaje fuera de Europa tras su reelección el pasado mes de abril. El martes visitó Camerún, el miércoles estuvo en Benín y luego cerró su gira en Guinea Bisáu.

El objetivo de la gira fue reforzar o renovar las relaciones, con las antiguas colonias, donde Francia está perdiendo su área de influencia política y comercial. Quiere proteger sus zonas estratégicas pero también frenar la ofensiva rusa en el territorio. La presencia y el peso, tanto económico como político, que ha tenido Francia en el África francófona, la llamada “Francafrique”, ha sido muy criticado por las ex colonias, donde siempre ha habido un cierto sentimiento anti francés. Esto, unido a los crecientes problemas de inseguridad, ha abierto la puerta a nuevos actores en el territorio, como es el caso de China y de Rusia.

Francia ha mantenido una presencia militar en muchas de sus antiguas colonias, incluidos la República Centroafricana, Malí y Burkina Faso. desde la década de 1960. Estas fuerzas han intervenido en las luchas políticas internas de una manera que beneficia a Francia y no necesariamente a los estados africanos involucrados.

En Camerún, país que firmó un acuerdo de defensa con Rusia, justo cuando Francia celebraba sus elecciones presidenciales. Un acuerdo que el gobierno del país africano ha calificado de rutina diplomática, pero que ha preocupado profundamente al Elíseo, allí Macron criticó “la hipocresía los países que no reconocen la invasión rusa” de Ucrania y acusó a Moscú de usar la crisis de los cereales como “un arma de guerra”, porque los bloquea. Es claramente una posición contraria a lo que señaló Lavrov en su excursión africana. Otro punto de contradicción con el relato ruso gira en torno al colonialismo, ya que durante la conferencia de prensa que el presidente francés brindó en Bénin, ha dicho que Rusia es “una de las últimas potencias imperiales coloniales” tras su invasión de Ucrania.

Las palabras de Macron resultan vacías de contenido y sobre todo de verdad ya que Benín, donde pronunció “su” discurso anti colonial ruso fue un territorio dominado colonialmente por Francia durante el siglo XIX y parte del XX. Además, las fuerzas militares francesas impusieron su cultura y coloniaje a otros países como Argelia, Camerún, Madagascar, Marruecos, Túnez, Guinea, Senegal, Chad, Níger, Costa de Marfil, Mauritania, Guinea y la República del Congo, entre otros.

Inclusive hoy, en pleno siglo XXI, territorios como la isla de la Reunión, ubicada en el Océano Índico, se consideran regiones ultramarinas de Francia, además de que Benín sigue utilizando como moneda el franco CFA, un modo de cambio común en las antiguas colonias francesas en África. Además de permanecer en manos francesas muchos de las antigüedades y bienes culturales robados en ese país durante la época colonial.

 El enviado especial de EE. UU. al Cuerno de África, el embajador Mike Hammer, se reunió con altos funcionarios del gobierno egipcio

Washington también posó sus garras en África

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ya había anunciado su intención de organizar una cumbre con líderes africanos en la Casa Blanca en diciembre.

Este anuncio de Biden se produce después de varios acontecimientos políticos importantes que han expuesto la orientación ineficaz de la política exterior del principal país capitalista del mundo. Dentro de las Naciones Unidas, como hemos mencionado, muchos estados africanos se abstuvieron de dos resoluciones que condenaron a la Federación Rusa durante la fase inicial de la operación militar especial de Moscú en la vecina Ucrania.

Además, la mayoría de los gobiernos africanos no se han pronunciado a favor del programa de guerra de EE.UU. A estas complicadas relaciones se suma la dependencia de varios estados de la UA de los productos e insumos agrícolas rusos y ucranianos. La imposición de sanciones sin precedentes por parte de la administración Biden y la Unión Europea (UE) ha obstaculizado el flujo de bienes y servicios.

Biden ya ha mostrado una política imperialista hacia África, AFRICOM sigue siendo una herramienta de dominación y control a través de la “seguridad” que impone EE.UU. Otros organismos norteamericanos también participan del orbe imperialista a través de las ONG de ayuda y colaboración con África.

La gira del “martillo”

Mike Hammer, el enviado especial de EE.UU al Cuerno de África, también estuvo esta histórica semana en suelo africano. La gira fue por Etiopía, Egipto y luego cruzó hacia los Emiratos Árabes Unidos. Supuestamente, el propósito del viaje de Hammer era facilitar un arreglo en torno a la disputa entre Egipto y Etiopía sobre el estatus del proyecto de la Gran Presa del Renacimiento Etíope.

El presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi se ha opuesto a la Gran Presa diciendo que redirigirá el agua del Nilo Azul poniendo en peligro el bienestar de su gente. Las demarcaciones actuales para el uso de la vía fluvial estratégica fueron instituidas por Gran Bretaña durante su dominación colonial sobre Egipto a fines del siglo XIX y principios del XX. Etiopía sostiene que la utilización de la capacidad total de GERD sería beneficiosa para todas las regiones del norte y este de África.

Lo significativo (o no tanto) de la postura de EE.UU como mediador en esta disputa es que la administración Donald Trump se puso abiertamente del lado de Egipto en 2020, alentando a El Cairo a “hacer estallar” el proyecto. La administración de Biden, de manera similar a la de Trump, ha trabajado para debilitar o derrocar al gobierno etíope del primer ministro Abiy Ahmed financiado y apoyando la insurgencia del TPLF de forma directa o a través de los medios de comunicación que minan la imagen de Abiy y su gobierno.

Hammer afirma que la administración Biden está preocupada por la distribución equitativa y eficiente de la ayuda a Etiopía, donde el gobierno ha luchado contra la Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) en el norte del país. Las sucesivas administraciones estadounidenses han apoyado al TPLF durante su período en el poder de 1991 a 2018, cuando su gobierno colapsó como resultado de un levantamiento nacional en Etiopía.

Seguramente la semana que pasó para África no será una más, la disputa geopolítica que se dio de forma simultánea entre líderes africanos y las principales potencias que hoy se disputan, cada una desde sus intereses, el apoyo del continente negro. Riquezas, seguridad, dominación, energía y política son factores deben tenerse en cuenta al evaluar la competencia diplomática que se desarrolla entre Washington, París y Moscú. Si los acontecimientos recientes son una indicación, el pueblo africano junto con sus gobiernos luchará para tomar decisiones que beneficien al continente en oposición a los estados imperialistas occidentales o europeos. Lavrov lo ha expresado claro, Rusia bregará porque los asuntos africanos sean resueltos por africanos.

*Beto Cremonte es docente, profesor de Comunicación social y periodismo, egresado de la Unlp, Licenciado en Comunicación social, Unlp, estudiante avanzado en la Tecnicatura superior universitaria de Comunicación pública y política. FPyCS Unlp.

Sobre el Autor

Beto Cremonte

Docente, profesor de Comunicación social y periodismo, egresado de la Unlp, Licenciado en Comunicación social, Unlp, estudiante avanzado en la Tecnicatura superior universitaria de Comunicación pública y política. FPyCS Unlp