La Doctrina Monroe ha sido a lo largo de 200 años el eje rector de la política exterior estadounidense para Nuestra América. Su slogan “América para los americanos” sentenció ante el mundo que todo lo que acontece en nuestro hemisferio es de incumbencia de los Estados Unidos y, por ende, sujeto a sus normas y permisos. Décadas de intervencionismo por medio de cañoneras, dólares y golpes de Estado terminaron de perfeccionares en métodos más sutiles de subordinación que han sido denominados como “Soft Power” (poder blando).
Joseph Nye, geopolítico y catedrático estadounidense, instauró este término para definir la habilidad por parte de un Estado en generar consensos hegemónicos en otros países por medio de métodos “no violentos”. Para nuestro caso, este poder se basa en la introyección de valores culturales, morales, políticos, diplomáticos y económicos de los Estados Unidos sobre nuestra élite y dirigencia nacional.
Arturo Jauretche ya a fines de la década del 60 señalaba que el sistema educativo y cultural de la Nación se encontraba ante una verdadera “colonización pedagógica”. Nosotros, por extensión creemos que lo señalado para el ámbito educativo puede ser aplicado para todos los demás órdenes de nuestra vida social.
Y así, como la colonización pedagógica no opera en el vacío, el soft power requiere de la construcción de herramientas institucionales adecuadas que le den sustento y despliegue. Una de ellas es la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP).
La FURP como Instrumento de Soft Power
La FURP representa un caso paradigmático de cómo el soft power estadounidense opera a través de programas de becas para formar élites políticas en Nuestra América. Fue creada en 1970 por jóvenes profesionales con el objetivo explícito de contribuir a la “formación de dirigentes de extracción universitaria, en el marco de un diálogo responsable, sin ningún tipo de exclusión o sectarismos”. Desde sus inicios, esta institución ha becado a más de 3.000 “jóvenes argentinos en todo el país, entre los que se encuentran importantes dirigentes como gobernadores, legisladores, intendentes, concejales, diplomáticos, jueces, periodistas, referentes del sector privado y del tercer sector”.
La FURP opera mediante un modelo de financiamiento mixto que revela su arquitectura de influencia:
Fuentes de financiamiento declaradas:
- Empresas privadas de capitales de origen nacional o radicados en Argentina (Acindar Grupo Arcelor Mittal, American Express Argentina, Amoco, Andina Production Company, Andesmar Argentina, Arcos Dorados Argentina, Bridas, Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Carlos Bulgheroni, Celulosa Argentina, Coca Cola Argentina, Compañía Minera Aguilar, Corporación América, Daniel Hadad, Edelar, Edesa, Edesal, entre otros).
- Organismos públicos y gubernamentales (Cámara de Diputados de la Nación, Municipio de Ezeiza, Banco de la Provincia de Buenos Aires, Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Banco de la Nación, otras legislaturas y gobiernos provinciales, entre otros.)
- Instituciones privadas no especificadas.
- “Personalidades” anónimas.
- Fundaciones.
- Bancos de capital privado.
Financiamiento estadounidense directo:
- Departamento de Estado de Estados Unidos (confirmado desde 1971, encargado de la coordinación y financiamiento).
- Embajada de Estados Unidos en Argentina (patrocinio activo en la selección y logística).
- Universidad de Texas en Austin (colaboración académica).
- Institute for Experiential Learning (colaboración académica).
Este modelo de financiamiento mixto es característico de las operaciones de soft power permitiendo mantener la apariencia de autonomía mientras se asegura el control estratégico a través del financiamiento estadounidense del componente más importante de los programas de formación que se imparten.

El rol central de Estados Unidos: programa USA
El “programa USA” constituye el eje central de la estrategia FURP y opera desde 1971 ininterrumpidamente. Este programa de un mes en Estados Unidos representa el premio máximo para los 15 jóvenes seleccionados anualmente entre aproximadamente 1.000 postulantes.
Son 30 días intensivos en lugares como Universidad de Texas (Austin), Washington DC y Filadelfia; desarrollando cursos, seminarios, conferencias en institutos de investigación. También implica reuniones y conversatorios con funcionarios del Departamento de Estado, el Pentágono, el Congreso estadounidense, organismos internacionales (ONU, OEA, Banco Mundial), empresarios y académicos.
El proceso de selección realmente revela el nivel de naturalización e institucionalización del programa. Mediante la realización de un seminario “País Federal” de cinco días en CABA, decenas de jóvenes de todo el país se reúnen con funcionarios argentinos, legisladores, empresarios, ministros, exbecarios y autoridades de la FURP quienes tendrán a su cargo la evaluación de los postulantes. La resultante dará la selección de los 15 jóvenes “furpianos” a ser enviados a los Estados Unidos en calidad de becarios.
Es significativo que el embajador estadounidense en Argentina recibe periódicamente a los becarios seleccionados, evidenciando el seguimiento directo que Washington hace de estos futuros líderes.
Cómo opera el Soft Power rioplatense
La FURP opera creando una red densa de líderes argentinos que han sido formados bajo la perspectiva estadounidense sobre aspectos de política, economía y relaciones internacionales. Esta red crea vínculos personales y contactos directos con funcionarios estadounidenses y organismos internacionales con sede en Washington con el objetivo de mantener vínculos permanentes que trascienden diferencias ideológicas, o mejor sería decir diferencias partidistas porque la ideología la comparte.
El programa no es meramente informativo sino formativo. Durante un mes, los becarios son expuestos intensivamente a la visión estadounidense de la democracia y el capitalismo; marcos conceptuales de política exterior desde la perspectiva de Washington; Instituciones del poder estadounidense (Pentágono, Departamento de Estado, Congreso); y organismos internacionales con fuerte influencia estadounidense (FMI, Banco Mundial, OEA). Esta inmersión es particularmente efectiva porque ocurre en un momento formativo de la carrera de estos jóvenes y cuando aún están consolidando sus visiones de mundo.
Un elemento sofisticado del programa es su énfasis en el “pluralismo” y la diversidad ideológica. La FURP selecciona becarios de diferentes partidos políticos (peronistas, radicales, macristas), lo que le otorga legitimidad y hace menos visible su función de influencia. Sin embargo, el pluralismo opera dentro de límites definidos. Todos los becarios comparten un compromiso con el sistema democrático liberal, todos aspiran a posiciones de liderazgo dentro del sistema institucional argentino y todos son expuestos a la misma narrativa estadounidense sobre el orden internacional.
La concentración de furpianos en el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) es reveladora y da cuenta de la ofensiva sobre la creación de nuevas derechas como salida a los posneoliberalismos. Esta conexión entre la FURP y Mauricio Macri no es casual, pues su gobierno representó el alineamiento más explícito del país con Estados Unidos en décadas.
La FURP ha institucionalizado un mecanismo de autoreproducción donde los exbecarios participan en la selección de los nuevos transmitiendo así no solo sus visiones sino también asegurando continuidad en el perfil de los seleccionados. Este sistema de cooptación es similar al utilizado por la Rhodes Scholarship y otras becas de élite.
La FURP no opera en aislamiento sino como parte de un ecosistema más amplio de programas de influencia estadounidense en América Latina:
Programas Fulbright: Becas académicas del Departamento de Estado
International Visitor Leadership Program (IVLP): Programa del Departamento de Estado para líderes emergentes
Programas de la Embajada: Fondos anuales para subvenciones culturales y educativas (documentados montos de $15.000 a $50.000 por proyecto)
Think tanks afines: Council of the Americas, Atlantic Council, etc.

Alineamiento estructural
El efecto acumulativo de décadas de formación de líderes bajo esta lógica es la creación de una élite dirigente argentina con vínculos personales con instituciones estadounidenses; comodidad con marcos conceptuales estadounidenses y redes de contactos que facilitan la coordinación de políticas.
Esto no significa que todos los becarios sean “agentes” de Estados Unidos, sino algo más sofisticado, han internalizado perspectivas que hacen “natural” el alineamiento con posiciones estadounidenses. Al formar a líderes de “todos” los sectores políticos relevantes, la FURP contribuye a delimitar el espectro de opciones políticas consideradas legítimas en Argentina asegurándose que las perspectivas críticas del orden internacional liderado por Estados Unidos queden marginadas del debate entre élites.
La FURP demuestra que el soft power más efectivo no es el que convence abiertamente, sino el que forma mentalidades antes de que las personas lleguen al poder. En este sentido, representa una inversión estratégica de Estados Unidos en su influencia de largo plazo en Argentina con resultados tangibles evidentes en la composición de sucesivos gobiernos argentinos.
El caso de la FURP plantea preguntas fundamentales sobre soberanía cultural, formación de élites y autonomía política en países periféricos. No se trata simplemente de una “conspiración” sino de un mecanismo institucionalizado y transparente (aunque poco conocido) de proyección de influencia que opera con notable efectividad desde hace más de cinco décadas.
Red FURPIANA de Influencia, los becarios destacados.
La FURP ha formado una extensa red de dirigentes en posiciones clave dentro del Estado, los partidos y las organizaciones políticas, los medios de comunicación y el sector privado argentino. Entre los “furpianos” más prominentes se encuentran:
Laura Alonso, Exbecaria FURP, Directora de la Oficina Anticorrupción durante el gobierno de Macri e impulsora del lawfare.
Esteban Bullrich, Ministro de Educación de Macri y Senador Nacional.
Guido Sandleris, Presidente del Banco Central durante el gobierno de Macri.
Martín Tetaz, Diputado Nacional por Cambiemos/ Juntos por el Cambio.
Rodrigo de Loredo, Diputado Nacional y presidente del bloque de la UCR en el Congreso.
Francisco Quintana, dirigente histórico del PRO y actual presidente de la FURP (conexión directa entre la fundación y el macrismo).
Juan Manuel Urtubey, exgobernador justicialista de Salta.
Juan Abal Medina, exjefe de gabinete durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Nicolás Trotta, ex Ministro de Educación durante el gobierno de Alberto Fernández e integrante de la lista a diputados nacionales por Fuerza Patria.
Daniela Vilar, actual Ministra de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires.
Juan Carlos Maqueda, Juez de la Corte Suprema de Justicia.
Daniel Hadad, empresario de medios y dueño de Infobae.
Hugo Alconada Mon, periodista de La Nación e impulsor del lawfare.
Carlos Maslatón, analista político mediático y férreo defensor del Estado Sionista de Israel. Fue líder de la Juventud de la UCEDE menemista.
Eduardo Levy Yeyati, economista asesor de Patricia Bullrich.
Rosendo Grobocopatel, el “Rey de la soja” empresario agroindustrial.
Rosendo Fraga, colaborador del Grupo Clarín, Miembro de la Academia Argentina de la Historia y el Instituto de Historia Militar Argentino, fue asesor del gobierno de Raúl Alfonsín.
Alicia Penayo, Presidenta de Silicon Misiones.
Paloma Scalco, exconcejala del Frente de Todos de Luján de Cuyo y secretaria de Formación Política y Comunicación del Consejo del Partido Justicialista de Mendoza.
Ana Sofía Solórzano, ex Directora del Servicio Local de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes en la Municipalidad de Tafí Viejo y fue parte del Consejo Provincial de Juventudes de Tucumán
Camila Inés Lattes, Lic en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Misiones y consultora de la UCR. Allí se encarga de la coordinación de campañas electorales, construcción de imagen política, del marketing digital y la gestión de redes sociales.
Daniel Galán, Secretario de Educación de Suteba – Seccional Ezeiza.
Damián Arabia, Diputada Nacional por la Libertad Avanza y quien fuera vicepresidente segundo del PRO hasta agosto de 2025 cuando fue expulsado por Mauricio Macri por su alineamiento con Milei. En noviembre de 2025 lideró el pase de siete diputados del PRO a La Libertad Avanza fortaleciendo el bloque oficialista junto a Patricia Bullrich.
Arabia compartió su experiencia FURP con dirigentes de diferentes fuerzas políticas en su camada de 2019, incluyendo a Pablo Juliano (diputado por Democracia para Siempre) y Julia Estrada (diputada de Unión por la Patria).
Actualmente la FURP tiene un convenio vigente con el Ministerio de Educación de la Nación.
La FURP sigue activamente becando jóvenes en 2024-2025, asegurando la continuidad del programa independientemente del gobierno de turno y el partido político en el cual se integran.
David Acuña* Historiador, profesor y militante peronista.
Fernando Esteche** Dirigente del Encuentro Patriótico. Doctor en Comunicación Social (FPyCS-UNLP). Director de PIA Global.
Este artículo ha sido publicado originalmente en el portal infonativa.com.ar
Foto de portada: Reunión de Henry Kissinger con la FURP en su paso por Buenos Aires

