En diciembre del 2015, el hijo del fallecido líder popular de Libia, Muamar Gadafi, fue secuestrado por grupos armados sirios y llevado al Líbano como detenido. Las autoridades libanesas acusaron Hanibal de ocultar información sobre la desaparición de un imán musulmán chií, Musa Al Sadr, y lo mantuvieron apresado durante 10 años.
Las razones de su encarcelamiento nunca fueron transparentes. La desaparición de Al Sadr se dio durante una visita a Libia en 1978, cuando Hanibal tenía dos años. Mientras los familiares del religioso chií aseguraban que el descendiente de Gadafi supervisaba cárceles secretas libias, razón por la cual podría contar con datos concretos sobre su desaparición y localización, la historia de Hanibal demostraba que en su vida adulta no había ocupado ningún cargo oficial de alto rango en Libia que le permitiera poseer dicha información. A diferencia de su familia, Hanibal se desprendió de la política libia mudándose a Siria luego del asesinato de su padre.
La detención de Gadafi se inscribió como una violación a los derechos de la libertad humana, denunciada por agencias de la ONU y por Human Rights Watch, asegurando que los motivos alegados para mantenerlo bajo arresto eran ilegales, ya que no estaban debidamente fundamentados y carecían de pruebas contudentes.
La tensión entre Libia y el Líbano escaló de gran forma debido a la desaparición de Al Sadr, y Beirut aseguró a la comunidad chií que encontraría a los orquestadores.
Sin embargo, el pasado 10 de noviembre, Hannibal fue excarcelado comenzando su retorno a la libertad enmarcada en una contienda de poder e intereses entre Beirut y los gobiernos libios.
Una pieza de negociación
El 17 de octubre de este año, el juez de instrucción libanés Zaher Hamadeh, emitió una orden judicial que permitía la liberación de Hannibal Gadafi bajo el pago de una fianza de 11 millones de dólares.
La resolución se produjo luego de que sus abogados apelaran a problemas de salud del retenido, quien se encontraba en la comisaría central de Beirut.
En 2023, Libia había solicitado formalmente su excarcelamiento alegando el deterioro de su salud tras iniciar una huelga de hambre para protestar por su detención.
Una de sus abogadas, Ines Harrak, en conversación directa con el portal PIA Global, aseguró que “La fianza extremadamente alta —11 millones de dólares— fue claramente una presión política sobre Libia para obtener los archivos del caso Musa Al Sadr, y no tenía relación con Hanibal, quien no poseía ninguna información. Sin nuestra intervención, podría haber permanecido detenido muchos años más.”
Ante el anuncio, los representantes de las distintas facciones de Libia consideraron oportuna su intervención en el asunto.
Por su parte, la facción este de Libia, el Ejército Nacional Libio (LNA) conducido por Jalifa Haftar, ofreció su apoyo en el pago de la fianza de Hanibal, a través de su hijo, Saddam, quién anunció que él mismo abonaría la satisdación inicial de 11 millones.
Haftar padre había sido compañero de Muamar Gadafi en los inicios de la actividad política del líder libio. La relación se rompió después de que Haftar fuera capturado en Chad en 1987, para ser exiliado en Estados Unidos, donde presuntamente estuvo vinculado con la CIA.

Posterior a este anuncio, el Gobierno de Unidad Nacional (GNU), la facción libia con sede en Trípoli, se reunió con diversas autoridades libaneses entre las que se incluyó el presidente Joseph Aoun, el fiscal general Jamal Hajjar, el juez Zaher Hamadeh, y el juez Hassan al-Shami, jefe del comité a cargo del caso de la desaparición del imán Musa Al Sadr.
El gobierno de Dbeibah también ofreció abonar parte de la fianza, como un esfuerzo político para captar la atención de diversas comunidades afines a Gadafi del oeste libio, como Warfalla, Tarhouna, Magarha, Hasawna y Warshafana.
Así lo había hecho con el caso Abdullah Senussi, un ex jefe de inteligencia del gobierno de Muamar Gadafi, a quien se está considerando liberar tras 14 años de prisión en condiciones de salud que han sido descritas como precarias.
Tras el encuentro con los funcionarios libaneses, el GNU se adjudicó la reducción de la fianza multimillonaria a 900.000 dólares, además de lograr el levantamiento de las restricciones que no le permitían al ex detenido abandonar el Líbano.
Saadi Gadhafi, hermano de Hanibal, confirmó la noticia a través de X, agradeciendo al gobierno libanés, a Dbeibah y a varios funcionarios libios por ayudar a resolver el caso.
Finalmente, con la intervención de Qatar y Egipto, el gobierno libanés accedió a la liberación sin cargo de fianza de Hanibal, bajo ciertos acuerdos políticos con Trípoli y el establecimiento de las relaciones entre ambos países.
Sin embargo, la abogada Harrak ha especificado que “Aún el caso sigue sin resolverse ya que los cargos no han sido retirados oficialmente.”
Todo esto da por sentado que la lucha interna por el poder en Libia y la reunificación del país sigue en auge con nuevos tintes en el ya conflictivo panorama local y regional en tan importante región y nodo de conexión.
Campañas y elecciones
Recientemente se anunció que el próximo febrero se realizarán elecciones nacionales en Libia, para finalizar el proceso de los comicios iniciados en noviembre de 2024, los cuales deberían haber concluido el pasado agosto pero fueron interrumpidos por levantamientos violentos días previos a las jornadas electorales.

El actual gobierno de Trípoli ha perdido parte de su margen de maniobra política desde el asesinato del comandante del Aparato de Apoyo a la Estabilidad, Abdel Ghani al-Kikli, conocido como “Ghaniwa”, en mayo de este año. Luego de su muerte, distintas milicias que aseguraban el control de la capital libia y sus alrededores, comenzaron a volverse más autónomas al GNU.
Por ello, la intención de Dbeibah comenzó a focalizarse en buscar interpelación y apoyo en el oeste y en zonas controladas por el Ejército Nacional Libio (LNA), su opositor gubernamental.
Uno de sus principales oponentes es justamente el hermano de Hanibal, Saif Al Islam Gadafi. Saif es considerado uno de los actores más relevantes en el actual sistema político libio. Su presencia remite a la nostalgia del panafricanismo de su padre, y atrae la atención de los antiguos seguidores de su gobierno.
Dbeibah, proyecta vincularlo a su candidatura ofreciéndole un espacio en su administración, intentando que no sea aspirante al gobierno, ya que su presencia significa la posibilidad de perder las elecciones.
Por otro lado, el GNU consiguió recomponer su imagen pública luego de que se hicieran públicas las denuncias de corrupción contra el gobierno del Ejército Nacional.
Se anunció que la administración de Haftar saqueó unos 7.000 millones de dólares provenientes de gasolina y diésel entre 2022 y 2024, alrededor del 15% del gasto público. Libia posee las mayores reservas de petróleo de toda África, con 48 mil millones de barriles de reservas.
Parte del combustible desviado habría alimentado a fuerzas militares extranjeras o milicias, entre ellas a unidades rusas en Libia y también a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) sudanesas.
Frente a esto, el gobierno de Trípoli respondió intensificando operaciones contra el tráfico ilegal de los puertos libios así como un impulso para fortalecer el control institucional sobre los mismos. En abril, Dbeibah convocó a una reunión de alto nivel para reforzar la seguridad de las fronteras marítimas, señalando que es un tema de soberanía nacional clave para su gobierno.
A la misma vez Haftar es acusado de estar detrás de la falsificación de dinero reportado por el Banco Central de Libia que reveló datos alarmantes sobre miles de millones de dinares de origen desconocido circulando en el país. En un comunicado del 14 de octubre de 2025, el banco informó que, de los 47.000 millones de dinares retirados de circulación en las denominaciones de 1, 5 y 20, alrededor de 10.000 millones de dinares (1.800 millones de USD) nunca habían sido emitidos ni registrados oficialmente en sus registros oficiales.
La impresión de estos billetes ha afectado negativamente el valor del dinar libio y ha aumentado la demanda de divisas extranjeras en el mercado paralelo. También ha aumentado los riesgos relacionados con el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, ejerciendo una presión adicional sobre el sector bancario al cual responde la sede en Bengasi a Jalifa Haftar.
La intención de ambas facciones por reponer su imagen se ve clara en el accionar frente a la liberación de Hanibal. La figura de su padre aún sigue resonando en el pueblo Libio como un concepto de unidad, algo de lo que carecen actualmente.
Favorecer el excarcelamiento del descendiente de su gran líder propicia la apariencia de los actores libios, así como el apoyo que el mismo Hanibal podría ofrecerles a cada uno. Sin embargo pareciera que el liberado pretende exiliarse en Sudáfrica y descansar allí de una vida sometida a los barullos políticos que su apellido le conlleva.
De igual forma, la política Libia se halla en un momento clave de reconstrucción y sus figuras principales viran en una balanza de reconocimiento y legitimidad. La ofrenda de Hanibal simboliza una pieza más en el juego del control.
*Gianna Rosciolesi Técnica en Comunicación Social, Técnica en Relaciones Públicas y Ceremonial, Miembro de la Cátedra de Relaciones Internacionales de la Facultad de Periodismo UNLP, Integrante del equipo de Investigaciones de PIA Global.
Foto de portada: Hanibal Gadafi / AP

