Así como desde el siglo I a.C. hasta el siglo XV d.C, vuelve a ser fundamental la importancia de esta zona a la que se le asigna un nodal paso de tránsito para el recorrido terrestre de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) que se encuentra en pleno proceso de actualización y desarrollo, lo que se traduce en que el conjunto de países de Asia Central es, en bloque geográfico, un punto estratégico y táctico primero, desde la óptica geopolítica, para el abordaje de los intereses económicos de cooperación estatales sintetizados en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) -como etapa siguiente de su antecesor “Los Cinco de Shanghái”- y la Organización de Cooperación Económica (OCE); entre ambos organismos cooperativos se sitúan las actuales relaciones para la proyección de todo el mapa asiático ya dado en gran proporción consensual desde el interior continental; con excepción de la región del Asia-Pacífico en donde la India protagoniza las vinculaciones políticas con China a partir del BRICS, desde 2008, y que tienen como principal enfoque las hojas marítimas a partir del 1° de enero próximo, para configurar un posible despliegue del comercio a nivel inter-oceánico con la inminente incorporación de Argentina, Arabia Saudita, Egipto, EAU, Etiopía e Irán en 2024.
A estos destacados se le vinculan la supranacional Unión Económica Euroasiática (UEEA) o la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que incluyen consensos de sistematización en aspectos de asuntos estatales, económicos y poblacionales a los mismos países de Asia Central y son, a su vez, potenciales integradores económico de expectantes como Cuba o Siria. En tanto que, en materia de seguridad, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) comprende una direccionalidad de Moscú en asuntos de política militar de la zona incluyendo también a Bielorrusia, Serbia (observador), Armenia e Irán (observador) como miembros.

Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán son los países que componen la región geográfica comprendida como Asia Central; de estas cinco ex Repúblicas de la URSS que se independizaron posterior a la caída del muro de Berlín y disolución de la Unión Soviética en 1991, la mayor parte de su población sigue el islam, la segunda minoría religiosa es católica ortodoxa, seguido de budismo, judaísmo y otras. Se configuran tradicionalmente tanto con la Federación Rusa y la República Popular China como culturalmente en confluencia de Mongolia, la actual Türkiye e Irán, del Cáucaso y naciones de Medio Oriente en sus etapas imperiales pasadas.
Aunque sus Estados mantuvieron independencias gubernamentales desde el episódico comienzo de la década de 1990, en que la política de EE. UU. designó unipolarmente al mundo según su antojo particular, Asia Central es parte principal de los ensayos latentes de actualización de la Ruta de la Seda que el binomio sino-ruso propone en articulación económica y política por parte de Xi Jinping y Vladimir Putin de cara al sostenimiento de la estabilidad en esa porción asiática; consecuentemente y de acuerdo al proyecto de Mundo Multipolar que los entonces designados Representantes permanentes ante el Consejo de Seguridad por Rusia y China , Serguéi Lavrov y Wang Xuexian, respectivamente, habían presentado como Declaración Conjunta en la Asamblea General del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en mayo de 1997, cuando el concepto de una Multipolarización Mundial y el Establecimiento de un Nuevo Orden Mundial comenzó a ser una práctica geopolítica entre “el oso y el dragón” de Eurasia sobre el escenario internacional.
En tanto que… resonaron ecos belicistas de distinta intensidad
Los efectos occidentales continuaron, posterior al inicio de la Operación Militar Rusa en los territorios de Donbás en 2022, al oeste del Mar Caspio con problemáticas recientes en el Alto Karabaj, región de disputa fronteriza entre Armenia y Azerbaiyán, donde luego de conflictos de antaño por esa región desde 1994 los respectivos primeros ministros, Nikol Pachinian y Ali Azadov, lograron reunirse en Moscú firmando el pasado 25 de mayo un acuerdo de reconocimiento mutuo para que la República de Artsaj (Alto Karabaj) deje de existir como tal y pase a ser parte de los territorios azerbaiyanos oficialmente. El conflicto se reavivó en septiembre de este año con una intervención militar azerbaiyana en las montañas de Karabaj y finalmente se culminó la incorporación de esa geografía a la República de Azerbaiyán, con la mediación de Rusia, poniendo fin al drama. Pero a poco menos de un mes más tarde, a 1500 KMs. hacia el sudoeste de Artsaj, el Estado sionista de Israel dio respuesta militar a la incursión que HAMAS desplegó desde la Franja de Gaza durante la madrugada del 7 de octubre por aire, tierra y mar ingresando hacia el sur de la ocupación colona; lo que denota que esta vez los intentos de profundizar la colonización por parte del imperialismo occidental en Medio Oriente van a deterioro absoluto, ya que la solidaridad popular fue manifestada como nunca antes en Washington y en numerosas capitales de Europa, América Latina y del mundo musulmán, optando por volcarse masivamente en las calles en apoyo a los palestinos y contra las acciones bélicas del ejército israelí, con un pedido de Cese al Fuego inmediato en Gaza; acto reflejado en los consecuentes 120 votos verdes resueltos en la Asamblea General de la ONU del pasado 27 de octubre a favor de una “Tregua humanitaria inmediata”, pero que también hizo tomar posturas públicas recientes al presidente turco Recep Tayyip Erdogan respecto del conflicto israelo-palestino, así como, en un sentido similar, ocurrió con la puesta en guardia de la República Islámica de Irán encabezada por el ayatola Sayed Ali Jamenei que declaró recientemente que la Operación Diluvio de Al-Aqsa significa “el principio del fin del sionismo”, a lo que agregó un llamado a los países islámicos a detener la exportaciones de petróleo y bienes al Estado sionista, y también a que “condenen en voz alta en todos los foros internacionales este crimen”.
En la región centroasiática el 85% de la población practica el islam, y es también el lugar donde se construyen innumerables mezquitas desde finales de los años 80 a la fecha; solo en Uzbekistán había 300 de ellas en 1989 y en 1993, cuatro años después, había 5000 mil templos islámicos construidos; en contrariedad a la destrucción selectiva que el sionismo israelí hace contra los edificios religiosos de los musulmanes en la Palestina ocupada.
*Favio Vidal, periodista y técnico Superior en Comunicación Popular.
Foto de portada: Primer ministro chino llega a Kirguistán para reunión de OCS y visita – Xinhua-Yin Bogu. 25/10/23