El presidente francés, Emmanuel Macron, pasa junto al nuevo jefe de Estado chadiano, Mahamat Idriss Déby, durante el funeral de Estado del fallecido presidente chadiano Idriss Déby, en Yamena, Chad. 23 de abril de 2021. © Christophe Petit Tesson / AFP
No solo chadianos se presentaron a honrar al líder fallecido. A los actos fúnebres también se acercaron y participaron del mismo, el presidente de Guinea Conakry, así como los jefes de Estado de los países que forman el G5 Sahel (Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger). Emmanuel Macron, presidente de Francia, antigua potencia colonial y con fuertes implicancias en el conflicto que se desarrolla en el norte de África también se hizo presente en el sepelio de Idriss Déby.
Otras figuras de relevancia regional acompañaron el funeral del desaparecido líder chadiano, entre ellos, el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, el presidente de la República Democrática del Congo Félix Tshisekedi, quien también fue en representación de la Unión Africana ya que se encuentra ejerciendo la presidencia de esta entidad.
Las exequias tuvieron lugar en la Plaza de la Nación, en la capital chadiana, donde se instalaron carpas para acoger a los invitados entre fuertes medidas de seguridad. La junta militar que encabezó el hijo del fallecido rindió un último homenaje a quien gobernó Chad durante 30 años. Según la tradición, la bandera chadiana permaneció a media asta a lo largo del funeral. El féretro con los restos mortales de Déby, cubierto por la enseña nacional, llegó a la plaza en torno a las 10 horas en un vehículo militar y escoltado por policías motorizados. Este arribo provocó el llanto de mujeres y hombres presentes en la ceremonia que se acercaron a despedir a su líder muerto en batalla.
PHOTO/CHRISTOPHE PETIT TESSON via REUTERS – Soldados chadianos llevan el féretro del difunto presidente chadiano Idriss Deby durante el funeral de Estado en Yamena, Chad, el viernes 23 de abril de 2021
La ceremonia tuvo lugar en medio de una jornada de fiesta decretada el jueves por el nuevo presidente y «jefe supremo» del Estado Mayor del Ejército chadiano, Mahamat Idriss Déby, hijo del fallecido, quien permanece al frente de un Consejo Militar de Transición (CMT) tras la disolución del Gobierno y el Parlamento. Los actos en Yamena fueron los principales en el marco del funeral de Déby, tras lo que se realizó un rezo en la Gran Mezquita de la capital. Posteriormente, los restos mortales del presidente fueron trasladados en avión a su localidad natal, Amdjarass, donde se llevó a cabo la inhumación en una ceremonia familiar.
¿Quién sucederá a Idriss Déby?
La muerte de Déby y el proceso de sucesión del mismo preocupa a los líderes regionales y a los opositores, incluido Emmanuel Macron, quien luego de su participación dijo al respecto que «no dejará que nadie ponga en duda ni amenace la estabilidad y la integridad de Chad», en un aparente respaldo a las nuevas autoridades. «Francia también estará ahí para hacer realidad sin demora la promesa de un Chad pacífico para todos sus hijos», aseguro el líder francés. Si bien Mahamat Idriss Déby tiene plenos poderes en este momento, prometió nuevas elecciones presidenciales “libres y democráticas” en un plazo de 18 meses. Pero, para muchos opositores que siempre fueron reprimidos por el Gobierno de Idriss Déby, esta toma del poder no es más que un “golpe institucional”. Francia y los países de la región estarían presionando por un gobierno de transición mixto civil-militar en Chad. Por su parte, el líder de la oposición chadiana, Succes Masra, apoyó ese enfoque y pidió un presidente civil interino con un vicepresidente nombrado por los militares.
El presidente de Chad, Idriss Déby. Foto Europa Press PRESIDENCIA DE CHAD
Idriss Déby (68 años), llegó al poder tras una revolución militar que derrocó al anterior dictador, Hissène Habré en 1990, y que ha sido condenado por crímenes de lesa humanidad. Déby permaneció en el gobierno de Chad desde entonces, convirtiéndose en un actor clave en la región, movilizando al Ejército chadiano en prácticamente todos los conflictos regionales (desde Libia a Sudán o Mali). También fue uno de principales aliados tanto de Francia, con intereses históricos en la región, como de Estados Unidos, especialmente en la lucha contra los grupos armados islamistas en la región. Participó también con una nutrida fuerza militar en la operación conjunta organizada por la Unión Africana contra la expansión de Boko Haram en la cuenca del lago Chad. La capital chadiana, Yamena, alberga el cuartel general de la Operación Barkhane, la fuerza antiterrorista francesa destinada a Mali. Bajo su mandato, el Ejército chadiano o milicianos mercenarios ligados a Chad han participado en Libia y el propio Déby estaba fuertemente implicado en la transición sudanesa y Darfur: Chad alberga actualmente a unos 370.000 refugiados sudaneses de Darfur. Esta omnipresencia reforzó en los últimos años su papel como aliado clave de las potencias occidentales, que cerraron los ojos a muchos de los abusos cometidos en el país e, incluso, lo sustentaron contra amenazas internas y rebeliones. Su muerte deja sin embargo un peligroso vacío de poder que puede generar tensiones entre quienes quieran ocuparlo.
El futuro es incierto en esta zona del norte de África, los intereses son muchos y las peleas internas también son muchas, la oposición ya se ha negado a reconocer a Mahmat como sucesor. Los rebeldes del FACT han señalado en un comunicado que «Chad no es una monarquía». La juventud de Mahmat y su relativamente poco rango entre los oficiales puede también generar dudas en el propio Ejército. Pese a que la sucesión en su hijo y un Consejo Militar apuntan a que la mayoría de los compromisos militares de Déby se mantendrán en aras de la estabilidad de las alianzas, su muerte y una posible inestabilidad en el país afectarán primero a sus aliados regionales, principalmente el G5-Sahel y a los intereses militares tanto de Francia como la UE o Estados Unidos, todos con presencia militar en la región. Con un Ejército chadiano en el caos, es probable que grupos terroristas y secesionistas, especialmente en Mali, intenten avanzar en sus ofensivas. Y la inestabilidad en el Sahel, «la frontera ampliada» de Europa, multiplica los flujos migratorios irregulares. En este juego de tronos también se vería afectado Sudán, ya que las tensiones en la región de Darfur por la participación de Déby y su ejército podrían entrar en un periodo de calma.
El mapa político, estratégico y militar se verá afectado por la muerte de Déby y el proceso de sucesión que ya ha comenzado y donde los diferentes actores e interesados ya han comenzado a mover sus fichas. El resultado final es aún incierto, pero el juego de tronos ha comenzado en el norte de África.
Notas:
Fuentes consultada www.elperiodico.com