La cita podría convertirse en el marco de una reunión de gran trascendencia entre los líderes de las dos mayores potencias del planeta: China y Estados Unidos.
Este sería el primer encuentro presencial del año entre Xi y el presidente estadounidense Donald Trump, cuya relación bilateral se encuentra marcada por una guerra arancelaria sin precedentes y por disputas estratégicas que trascienden lo comercial.
Según Anwar, la confirmación de Trump llegó directamente en una llamada telefónica la semana pasada, en la que el mandatario estadounidense expresó su disposición a participar en la reunión.
Esta sería su primera visita al Sudeste Asiático desde que recuperó el poder en enero y la primera vez que asiste a una cumbre de la ASEAN, un bloque que, si bien mantiene un perfil diplomático pragmático, ahora se ve obligado a gestionar la presencia de dos líderes cuya rivalidad define gran parte de la política internacional.
La cumbre, que Malasia califica como “la de más alto perfil” en la historia del bloque, también contará con la asistencia de figuras de peso global como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el mandatario sudafricano Cyril Ramaphosa, reflejando el creciente atractivo del Sudeste Asiático como plataforma de diálogo Sur-Sur y como epicentro de las negociaciones globales.

En paralelo, Washington y Pekín negocian una posible tregua comercial que alivie la presión sobre sus economías y cadenas de suministro. Desde abril, Trump ha impuesto aranceles de hasta un 145% sobre exportaciones chinas, mientras Beijing respondió con tarifas de hasta un 125% y restricciones a la exportación de materiales estratégicos. Ambos gobiernos han pactado pausas arancelarias temporales, pero sin una solución definitiva.
Para Malasia, anfitriona y presidenta de turno de la ASEAN, el reto es convertir esta cumbre en un evento productivo y no solo en una pasarela diplomática. En palabras de Anwar, “los ojos del mundo estarán sobre nosotros” y el objetivo es garantizar que las reuniones produzcan resultados de largo alcance.
Anwar enfatizó que la responsabilidad de Malasia y de la ASEAN es garantizar que la visita de los líderes produzca “resultados de valor duradero”. El bloque se encuentra en una posición delicada: aprovechar la ocasión para impulsar su autonomía estratégica o quedar atrapado en una narrativa de rivalidad entre potencias que, en muchas ocasiones, busca instrumentalizar al Sudeste Asiático como tablero de disputas ajenas.
La presencia de Xi y Trump en un mismo foro asiático no solo tendrá impacto en la dinámica bilateral, sino que podría influir en el equilibrio geopolítico del Sudeste Asiático. En un contexto donde el bloque busca ampliar su autonomía estratégica, la reunión en Kuala Lumpur podría convertirse en un capítulo clave para el futuro de la región.
*Foto de la portada: Reuters

